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Infancia

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Esta tarde he vuelto a mi "acercamiento a la maternidad" es decir, cuidar de una enana revoltosa que no se calla ni debajo del agua y que nunca se cansa, sin tener en cuenta que su agotada y somnolienta prima tiene ganas de descansar y mataría por dormirse una buena siesta.Pero no vengo aquí a hablar de lo graciosa o cansina que puede llegar a ser, si no más bien a hacer una pequeña reflexión. 

Mientras la miraba chapotear en sus clases de natación como una progenitora orgullosísima más no pude evitar escuchar la conversación de otras dos madres que tenía junto a mí mientras hablaban de lo fantásticos que eran sus hijos en todo lo que se proponían.

Tenis, clases de inglés, de chino, hípica, clases de piano, violín y clarinete fueron algunas de las cosas que comentaron. 

Y yo me pregunto ¿Dónde queda el tiempo para ser un niño?
No me malinterpretéis, me parece genial que aprovechen el potencial de sus hijos y ya que pueden permitirse darles todas esas clases particulares lo hagan. Cada vez hay niños más formados, más maduros de una forma precoz, niños que a su lado mi "yo a su edad" parecería una auténtica paleta. 
¿Pero a qué precio?


Esos niños casi no tienen tiempo para disfrutar de la infancia.
Esos años en los que no tienes ninguna responsabilidad. En la que tu mayor preocupación es que no te sale el cromo brillante que te falta para terminar tu colección y ser la envidia del patio.

Yo no fuí a clases de piano, ni aprendí a hablar inglés antes que castellano.
Pero en cambio, pasaba tardes corriendo de un lado para otro, jugando con mis amigos a imaginarnos cosas. Un día éramos piratas, otro príncipes y princesas y al día siguiente teníamos un zoológico bajo la cama. Tuve una caseta en el monte que construimos con maderos viejos, intercambié tazos, jugué a la rayuela, a las Barbies y al escondite hasta caer rendida.

No tenía que preocuparme de nada.
Solo de ser una niña más.

1 comentarios:

Unknown dijo...

Si...yo también he pensado sobre este tema y también he tenido conversaciones al respecto y es que pienso lo mismo que tú.
Los niños en los últimos tiempos incluso han perdido su infancia porque han dejado de tener lo fundamental de la infancia, que es la inocencia.
Están tan sumergidos en actividades extraescolares y en Internet que no tienen tiempo para jugar, para ser niños.

Estoy de acuerdo en que vayan a inglés, a piano o a tenis, porque es una forma de educarlos para el futuro y para que aprendan a organizarse, pero creo que incluso dejando de lado eso, hay que dejarles divertirse y que vivan esa etapa tan maravillosa porque ya tendrán tiempo para madurar.

Buena entrada cielo.
Besitos de capuccino.